Agencia La Oreja Que Piensa. Por Adolfo Pérez Esquivel. (*)
Se fue como el Principito a visitar otros planetas, otros mundos acompañado por la familia de sus sueños que nos regalaron risas, esperanzas, reflexiones y como aprender a vivir, “ sin que la poli nos abolle con su palo las ideologías”.
Ahí están la niña filósofa popular Mafalda que mueve conciencias y te deja sonriendo y pensando que no quiere tomar la sopa; la Susanita y su mundo color de rosas, el simple Manolito, menos en las cuentas del almacén que se las sabe todas, negocios, son negocios; el inefable soñador Felipe, entre otros /as de la tribu familiar de Quino que dieron la vuelta al mundo desparramando sueños por un mundo mejor.
Quino partió pero no se fue, está presente en la vida de los pueblos, armo su mochila y salió a visitar otros planetas a compartir historias, momentos vividos en nuestro Planeta Tierra y contarle a la flor que hay otras iguale de hermosas; al banquero que en la Tierra nos metieron una deuda externa impagable, y si puede que nos de una mano, no para pagar la deuda, es para dar un poco de felicidad a quienes no la tienen, a los pobres, a los desocupados, a los indígenas, a chicos y chicas, a los viejitos y los villeros, a los laburantes sin laburo por la pandemia.
Quino sabía que nadie puede ser feliz a solas, nos regaló sus dibujos, las historias y la alegría de compartir el pan y la libertad, y bueno, si a Mafalda no le gusta la sopa, a otro chico/a la puede tomar y calentarse la pancita.
Los recuerdos vienen al galope de los momentos compartidos cuando nos reuníamos con Quino en casa de amigos a charlar y tomar un vinito.
La última vez que nos encontramos fue en la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, donde las autoridades le entregaron el Doctorado Honoris Causa, un merecido reconocimiento a su vida y su obra difundida a los cuatro vientos por la Editorial La FLOR.
Quino llego para quedarse y compartir la vida y la esperanza. ¡ Buen viaje Quino…hasta pronto, te esperamos…!
(*) Premio Nobel de la Paz.