“SOMOS MUCHOS LOS QUE RESISTIMOS CON EL TEATRO INDEPENDIENTE”

TEMPLUM Ayacucho 318. Caba - Buenos Aires - Argentina.Teléfonos: 49531513
Domingo - 19:00 hs - Del 01/09/2019 al 24/11/2019 
Agencia La Oreja Que Piensa. Por Alberto Borda.
La directora, dramaturga, actriz y docente argentina Gabriela Romeo presentará desde el 1° de septiembre en el Teatro Templum, la obra de su autoría “Ulises dormido y los zapatos desalmados”. Con actores de gran nivel como Ricardo Pellizza, Cristina Fernández, Brenda Margaretic y Nacho Stamati.
“Ulises mantiene un sueño, llegar a la ciudad subterránea, un lugar maravilloso donde el sufrimiento no tiene permiso. Pero el sueño y las piernas se le aflojan.  No permitan que sus sueños se arruguen. Vengan a ver lo que sucede”.
En este encuentro exclusivo para la agencia informativa  La Oreja Que Piensa, Gabriela Romeo repasa sus inicios en el mundo de las tablas, la influencia del Teatro Abierto y la  formación que logró con grandes maestros.
- Cómo te inicias en el teatro?
Lo llevo en la sangre. Tuve un abuelo que no conocí. Abandonó su cuerpo físico cuando mi mamá era una nena de ocho años. Él, Manuel Pintos, fue actor vocacional, como se decía antes.
Siempre me atrajo el teatro aunque en casa no me estimulaban, pero dentro mío latía muy fuerte. Sentía que ahí había algo mágico. Algo para descubrir y volar.  Cuando fui acercándome lo vivencié mucho más. Empatizar, transformar, provocar, soñar, conmover, poetizar, completar con el imaginario. Y tanto más.
Mi primera carrera fue el Profesorado de Castellano y Literatura. Llevaba a mis alumnos al teatro todo lo que podía y se me permitía. La burocracia escolar y el sistema estructurado me alejaron de la escuela. Pero mientras estuve traté de contagiar amor por el arte.
 
Éramos felices compartiendo salidas al teatro. Desde Los Polvorines a Capital Federal. Un fabuloso viaje. Íbamos expectantes. Recuerdo una vez, en la platea junto a mis alumnos, percibí una energía que me envolvía y me quería arrancar de la butaca para llevarme al escenario.
Sí, me dije, ahí quiero estar. Y comencé a estudiar y formarme con grandes maestros.
Tan agradecida estoy.. Mi primera formación fue como actriz, y luego dramaturga, y directora.
 
-La televisión presentaba ciclos unitarios como Cosa Juzgada de Juan Carlos Gené. Alta comedia con mucha recepción. Una escuela de formación para muchos.
 
Era chica, pero me acuerdo muy bien. Esos programas me atrapaban por las maravillosas actuaciones, los temas, las historias. Después conocí más artistas, de quiénes los dirigían y producían.  La mayoría con importante compromiso social.
 
-En los años 80 Teatro Abierto fue un espacio de resistencia a la dictadura militar. Qué importancia tuvo para vos esa generación de dramaturgos y actores?
Fue una importantísima movida con acciones concretas y comprometidas que se realizaron como resistencia a la dictadura militar.
Mauricio Kartún y Ricardo Monti, mis maestros, fueron de la partida. Cossa, Gené, Dragún, Gorostiza, Halac, Perinelli, Somigliana, Cecco y tantos más. Una experiencia colectiva, potente, única. Dramaturgos y actores se sumaron para apoyar la libertad de expresión, el arte y la cultura más allá del riesgo que corrían.
El Teatro Picadero, donde se iniciaron, fue incendiado, pero siguieron. Varias salas ofrecieron lugares. El teatro comercial también apoyó. Muchísimos pintores donaron obras para recuperar gastos. Hombres de la cultura como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato se solidarizaron como el Premio Nobel de la paz, Adolfo Pérez Esquivel. La potente actividad teatral de Teatro Abierto seguía sumando obras, actores, público y artistas varios en un horario que no era habitual. A las 18 horas.
Mucha gente de aquella época sigue con sus ideales intactos y en acción. Resisten gobiernos a los que no les importa la cultura ni el pueblo. Actualmente con un representante de derecha que oprime al pueblo, el arte y la posibilidad de ser. Somos muchos los que resistimos a través del teatro independiente.
Un lugar de poéticas singulares, de pura excelencia. El teatro argentino es orgullo no sólo en el país sino fuera de él.
Mi gran maestro Ricardo Monti contaba que en plena época del proceso militar, en el queridísimo Teatro Payró, nuevamente en manos de Diego Kogan y su hermana, daba clases de arte a actores, que sentían internamente que era un compromiso para enfrentar una época siniestra. Conocemos la triste historia de nuestro país.
 
-Actriz, dramaturga, guionista y de larga trayectoria en la tablas. Quiénes te siguen influenciando?
Como actriz mi gran maestra y referente  Helena Tritek. También Ricardo Bartís, Alejandro Catalán, ClaudioTocachir, Guillermo Cacace. En dramaturgia el gran Maurico Kartún. Generoso, una explosión de talento.  Siempre lo escuchaba decir: “Porque mi maestro Ricardo Monti...porque mi maestro Ricardo Monti” Y  me dije: “Yo también quiero Ricardo Monti” Y fue él, Mauricio, que me acercó  a  Ricardo Monti.  Hablar de Ricardo es conmoverse  y agradecer infinitamente la sabiduría, la escucha y la mirada con el ojo del alma que él representa. 
Más allá de ellos siempre estoy abierta a recibir diferentes poéticas, artistas y maestros. Lo auténtico, lo singular, el arte buscando “Perfección”, en el sentido profundo de la palabra; siempre me motivan.
- La definición de dramaturgo dice: “Aquel que escribe las obras para que sean representadas en teatro”. Cómo te formaste?
 
Como dije anteriormente Mauricio Kartun fue mi primer maestro en dramaturgia. Él me despertó el deseo de escribir teatro. Además de ser  talentoso y con una inmensa generosidad, tiene una energía contagiosa. Entrené también varios años con Ariel Barchilón. Él cultiva en los alumnos, la disciplina y el orden para escribir.
Pero llegó un momento que sentí que quería otra cosa. Internamente me decía que por ahí no era para mí.  Mauricio Kartún fue quién me acercó a Ricardo Monti. Le habló de mí y Ricardo me entrevistó  y me aceptó. Hace tiempo que no daba clases grupales. Lo que él hace, hacia. Me cuesta nombrarlo en pasado. Es un encuentro personalizado, una conversación acerca de la obra. Escucha con el ojo del alma. La música no sólo de la obra sino del que escribe. Jamás me dijo cómo y qué tenía que escribir. Potenciaba la autencidad del alumno.
Aprendes a trabajar y a poetizar a partir de la imagen. Tanta razón la de transmitir la potencia de las imágenes. Tanto me apropié de ellas, que actúo, dirijo y escribo siempre a partir de lás imágenes. Hace dos años, a raíz de “Flores blancas en el mar” una obra mía que puse en escena, tuve un regalo del universo. Le hicieron una nota radial a Ricardo Monti  para que hablara de mi obra. Mauricio Kartún inició la nota, lo presentó e hizo referencia a la alegría que le daba saber de la producción de quienes fueron sus alumnos.