La oreja que piensa

LUIS SAPÍA, MÚSICO POPULAR


Agencia La Oreja Que Piensa. Argentina. Mayo 2009. (Por Alberto Borda)

A Luis Sapía lo podemos definir como un apasionado por la música, pero ante todo, por la vida.

De aquel muchachito que cantaba en la secundaria al día de hoy han pasado muchos años, pero la frescura y el compromiso militante están intactos.

Confiesa que se siente bien como músico regional, que esta rodeado de muchos afectos, y de muchos talentosos en el ámbito de la cultura, pero que lamenta que no haya espacios para ellos. “Veo los medios de comunicación muy controlados y de la tinellizacion ni hablar, pero a pesar de eso, nosotros existimos”.

Compartió escenario con Opus cuatro, Cesar Isella, Zamba Quipildor, Jorge Sobral. Yabor y tantos otros.

Estudió técnica vocal con Ricardo Catena y también con José Ángel Trelles, cantante de Astor Piazzolla, por otra parte estudió teatro con los maestros Alfredo Zemma, Hugo Urquijo y Andres Sachi.

Tuvo actuaciones en Costa cruceros en varias temporadas, recorriendo America del sur, también en el Centro Cultural Borges, en el Teatro Coliseo, en lLa casa del poeta de Morón y su viaje internacional a Europa, participando en el Centro Cultural Los Andes Lausana, en el país de Suiza.

Está próximo a viajar a Rosario al 6ª encuentro de músicos independientes en la provincia de Santa Fe, “para que no se pierda la poesía de Hamlet lima quintana, del cuchi Leguizamón, de Armando Tejada Gómez, de Petrocelli, nos juntamos para tomar fuerza por que todos nos nutrimos de sus letras” asegura.

Hay músicos que siempre reconoces que te han marcado mucho…

En casa recuerdo a mi padre, escuchando a Alfredo Zitarrosa, lo más grande. Y por supuesto, la escuela secundaria me marco muchísimo. Era otra época, antes de Malvinas andábamos con la guitarra para todos lados. León Gieco, Víctor Heredia, el Dúo Fantasía, me marcaron mucho. Gracias a ellos descubrí a otros autores latinoamericanos como a Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Santiago Feliù, La Trova Cubana, Soledad Bravo, la querida Chabuca Granda. En mis espectáculos siempre llevo esta música. Y por supuesto, el Nano Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel…

Como músico regional. ¿Encontrás espacios donde poder expresarte?

La verdad que no. Las radios locales nos difunden, pero algunas pertenecen a lo partidario, pero que tengan autonomía son muy pocas. Veo los medios locales muy controlados. Pero me preocupa que haya muchos músicos que tienen talento y no puedan llegar a estos medios. Aquí en la zona hay muy buenas voces y músicos como Carlos Barrera, Sonia Aban, Natalia Apenhan, Emiliano Aguilar en el Jazz, un bailarín que se llama Leonardo Cuello, La Recalcada, una banda de rock y otros más. Hay muchos que actúan en teatro, como Roberto Casale, que hace docencia, Gustavo Ayude, Sería bueno que en la zona existiera un teatro.

¿Que te pasa con la gente?

Me pasa algo emocionante. Cuando salgo a caminar, o paso por la estación de trenes, tiene algo particular, tiene idiosincrasia de pueblo, charlo con los vecinos, para muchos sigo siendo el pibe. Yo dedico una canción a Los Polvorines, que se llama Tierra de Inmigrantes

“Tierra de unos pocos inmigrantes/Donde la historia se encargo de cobijar/Sueño de tamberos y ferroviarios/Obreros olvidados con afán de progresar/Tiene el corazón de un polvorín sin explotar”

De pibe fui monaguillo, y mi vinculación con el cura del barrio me motivo a escribir una canción que el todavía no conoce:

“Dan las 12 de la noche, las campanas en la ciudad/Se divide de tal forma que me incita a reclamar/Yo festejo por un plato de comida y la verdad/en las calles mueren niños por el hambre y soledad”

El gesto de Gustavo Rey me llegó mucho, el le daba de comer a pibes en plena etapa de la dictadura. El tocaba las campanas y ellos venían.

¿Un recuerdo?

Varios, Mi viejo, un sabio, un laburante, obrero, peronista, un tipo que le dijo que no a la burocracia sindical.

En casa tenemos una mesa italiana, traída por mis abuelos que todavía esta. Hay un pino en que está en la casa lindera y recuerdo en ese patio el silbido de mi viejo, las charlas de mis tíos, de mis abuelos sicilianos, de mis hermanas jugando conmigo y corriendo alrededor de ellos.

Aun hoy, en ese patio es el único momento que respiro, pero a pesar de todo, seguimos conservando la familia, sentados en la misma mesa.

Te vas a Rosario, al encuentro de músicos independientes…

Tengo una gran ansiedad por llegar, hay músicos de todo el país. Esto casi no tiene difusión, en una casa nos encontramos todos durante 7 días. Entre otras cosas las clínicas, Mirian Cubelos, Castiñeira de Dios, de poesía y letra, la influencia de la música arábiga en el folklore. Allí aparecen muchos grandes del folklore como Rally Barrionuevo, que para mi es como verlo a Jacinto Piedra. También Fandermole, Baglieto, Teresa Parodi, Carlos Aguirre, el chango Farias Gómez. Estoy muy contento que me hayan invitado.

“Reflejos” es tu ultimo material discográfico…

Si, es un trabajo con autores latinoamericanos, de la talla de Eladia Blazques, Chico Novarro, Julio Lacarra, Jorge Fandermole, Victor Heredia, Juan Luis Guerra, y algunos temas míos. A la gente le gusta mucho.