La oreja que piensa

Los murciélagos y la comunidad organizada.

Agencia La Oreja Que Piensa. Desde Montevideo. República Oriental del Uruguay. Por Seba Moreno (*)

En los momentos de crisis, cuando se empiezan a sentir las cuerdas del ring en la espalda, cuando los problemas abruman, cuando el sudor es frio y no hay escape, es cuando necesariamente surge la esencia de un pueblo.

Años y años de enseñar que lo importante es uno mismo y su círculo de amigos y familia a través de una escuela donde no se podía colaborar porque era “copiar”, de los medios generando el miedo al otro, de políticas públicas anti colectivas y focalizadas, de corporativismos, de políticos fomentando la desconfianza, de políticas económicas enmarcadas con matices en un sistema concentrador y excluyente, hacían presagiar lo peor cuando la pandemia empezó a levantar intensidad en sus llamas.

Sin embargo en el Uruguay de hoy, en el real, están surgiendo como brotes de primavera iniciativas colectivas, solidarias, populares, generosas, humanas.

Desde las innumerables ollas que nacen en los barrios populares, pasando por los colectivos de apoyo a personas mayores en acompañamiento y llegando a las iniciativas de profesionales de diferentes ramas con necesidad de dar lo poco que puedan y tengan.

En este Uruguay real podría llamar la atención la ausencia del sistema político, la ausencia de las instituciones públicas en el codo a codo y un Estado que no entiende mucho y que organiza el apoyo desde otras lógicas, no por mala intención.

Yo creo que se puede abrir una ventana nueva.

Humildemente le pido al sistema político, a los “gerentes” del Estado, a los “dirigentes” políticos que aprovechen, paren la pelota con la suela y miren.

Vean. Observen. Estudien. Huelan. Sientan. Oigan. Escuchen. Salgan de su barrio. Salgan de su oficina. Salgan de su grupo de whatsapp. Cambien de canal.

La comunidad se organiza. Les está dando una clase práctica, profunda, pasional, de política. Es momento de reconocer la capacidad del pueblo que se organiza, de reconocer la humanidad colectiva que está en el alma.

Es momento de apoyar las iniciativas populares. Es momento de confiar. Es momento de dejar arrogancias. Es momento de dejar de pensar en el pueblo diciendo “la gente”.

Es momento de sumarse. Creo firmemente que el Estado tiene que empezar un viraje de políticas que sea codo a codo con la comunidad organizada; con las organizaciones populares, barriales, territoriales, sindicales, empresariales.

Creo que las políticas que se implementen desde ahora tienen que tener como principal componente lo territorial y lo colectivo. No es hora de focalización extrema y algorítmica.

Empecemos por la emergencia, pero que tal si lo tomamos como un nuevo modo de hacer política surgida de los murciélagos de Wuhan?

(*) Nació en Montevideo. Economista graduado en la Universidad de Quebec  en Montreal (Canadá).

15 años de trabajo y militancia en asentamientos del Uruguay.

Ex Director del Plan Juntos creado por el Presidente Mujica y actual director del Programa de mejora urbana del gobierno de Montevideo.

Militante por el fortalecimiento de la organización popular en barrios de la periferia Montevideana.