La oreja que piensa

Figuritas

Agencia La Oreja Que Piensa. Por Nicolás Doljanin. (*)

Sesenta y cinco años del Bombardeo de la Plaza de Mayo, todos los días se aprende algo.  La Pandemia nuestra de cada día,  así sea.  Mejor quedarte en casa.  

El Silencio es Salud recomendaban los milicos, oligarcas y la Santa Madre.   Tampoco es tan fácil dejar sin palabras al mocoso del Dock Sur, menos a su mamá y la tía poniéndose a comparar cada 16 de Junio argento con los bombardeos aliados padecidos en Italia.

¡Gracias a dios porque podríamos estar todos desaparecidos!  Y recién hoy descubro gracias a quién quedamos vivos, como mínimo desde el Dock hasta Berisso: el teniente Ernesto "Muñeco" Adradas, que los encara con su Gloster Meteor y se cagaron en las patas.

No me acuerdo si la llamé o llamó ella y ahí dejó picando lo de su carnet de miliciana.

- No sabía.  ¿Tántos deudos tenía el Ex – comandante Sandinista en Argentina?  ¡Ya no saben qué escribir! – con tonito sibilino, como se leería en alguna fotonovela de mis primas.

- Bueno – contengo – Terminó siendo un cazador de Tiburones.

- Duhalde también, querido. 

- ¿Duhalde y Ortega Peña? - porque yo también tengo las mías.

- No.  El bañero y después Intendente de Lomas – silabea cada mayúscula.          

- Que si no fuera por Chiche y mirá que nunca fuimos gorilas pero tampoco peronistas...

- Si no fuera porque Fidel se tomó el trabajo y la organización de las manzaneras …

- yo también tengo las mías.

- Entonces, más humilde tendría que ser y no proyectar – sin ínfula freudiana que no es su estilo –

Para una mujer no puede haber nada peor que otra mujer:  ¡Pobrecita Cristina!

Aviso. Nuestras conversaciones pueden durar horas así. Por lo que siempre, en algún momento hay que bajarlas a tierra.

- Cuando fue lo de Monimbó trabajábamos en un taller de Gerli y Videla todavía cantaba los goles del Mundial – deslizo mientras compruebo la conexión del teléfono - Después me dí cuenta del gran papel que jugó Torrijos desde Panamá – y dejo vagar la mirada sobre la copa de los plátanos de la calle Colombres.

- ¡Y así fue cómo le tocó dar la vida después!  Torrijos, Roldós y también Graiver … - y ahora le toca perderse a ella entre los árboles de sus memorias – : Querido, el Comandante nombrado en el ministerio donde me tocaba trabajar no iba a ir.  Tampoco era conocido más allá de las tapas de Barricada. Imaginate en las bananeras de Tipitapa entonces.

Una zona esos primeros días completamente dominada por los Guardias Somocistas, todavía en manos del Señor Que Se Fue .... 

Y ahí era La Chelita, eso sí, la misma de la Cárcel del Buen Pastor … Me puse hablar con los trabajadores y todas las mujeres de la comunidad. En una semana logramos poner a trabajar el Ingenio de nuevo …  No se podía creer lo que era ese pueblo y la alegría que daba … Por eso te digo.  Después es muy fácil tirar piedras.  O decir ahí estuve  Yo …

- No como taaaaantos....

- Y todavía tengo el carnet de miliciana. … El FAL que te tiraba el hombro para atrás … El sonido de los primero tanques soviéticos por la calle, mientras hacíamos las prácticas … El avionazo que pasaba todas las tardes, ronco, lento. Y le decían …  

- En El Salvador le decían el Paciencia, duró diez años y rastrillaba el cielo varias veces por día. Debió ser el mismo que les pasaba por encima a ustedes ... Lo mandaban desde la Base yanki del Canal. Después venían y te bombardeaban sin asco, cada caserío ...

- Ya para ese entonces tu cazador de tiburones no era más Jefe de las Milicias de Frente Sandinista …

-  El tipo se controlaba con la CIA.

- Te digo más. Los compañeros y las compañeras me eligen la Mejor Trabajadora del MIDINRA. El certificado todavía lo conservo y hasta me acuerdo de la ovación ….

Las Milicias Sandinistas después deciden quemar en la Plaza de la Revolución los carnet firmados por este tipo que decís.  Fue una quema masiva. Un repudio completo. En algún lugar todavía tengo el mío.

-  Scaneálo, mandámelo, hacemos una nota para La Oreja que Piensa y de paso …  - pero quedo escuchándome.

- Noriega también era de la CIA – intento retomar la conversación, sacarla del pozo imperial de todo lo callado - Desde los días de Torrijos quizás, pero se negó a intervenir militarmente en Nicaragua.  En comparación ...

- Mirá, el carnet no te lo puedo dar.

- ¿Por qué? Es como una figurita.

- Hoy en esta ciudad, te repito, pareciera ya no tienen de qué escribir en el diario. 

- Por eso, mandámelo y un poco con  Wikipedia mediante ...

- No, tendría que haberlo quemado. 

Gracias por salir a trabajar todos los días.

(*) Periodista y escritor. Corresponsal de guerra. Galardonado con el Premio Casa de las Américas 2013.