ELOGIO DEL LOCO DE LA BANDERA

 A mis compañerxs de Templanza, la bocha de kátaros que la integra para marchar.

 

“Una cosa es el abanderado y otra el loco de la bandera”...

J.D.PERÓN

 

Agencia La Oreja Que Piensa. Por Nicolás Doljanin (*)

Con todo respeto, General, ese chiste suyo atrasa… Si hasta Evita, quien

con solo ponerse a dictar sus pensamientos rotos, al final del camino, llega a

escribir mejor que ningún argentino, le diría pare la mano con esa broma

aspiracional. Atrasa más de un siglo.

 El Loco de la Bandera es una presencia habitual de nuestras multitudes y

ningún menesteroso se lo toma en broma.

 

Todo lo contrario si miramos laTele, la Plaza del Congreso atestada de Pueblo Organizado,

cordial como decostumbre, pero con el Congreso vallado y sesionando de prepo para joder alos Jubilados,

la Gendarmería y los cascarudos que disparan a mansalva, haciéndole sentir a esta creída Ciudad como

están habituados a sentirse nuestros hermanos mapuches - sus ilustres antepasados, General - estudiados

en la Academia Militar de la (hoy es Ex) Unión Soviética como casus belli

clásico.

 

¡Otra que Alejandro el Magno! La historia de los vencedores de

Stalingrado los rescata como precedente, por haber constituido los mapuches

uno de los pocos ejércitos que desde el cabrón de Valdivia a la fecha, unos

cinco siglos, jamás ha rendido sus huestes.

Al Loco de la Bandera se lo registra demasiado temprano en nuestra

historia, digamos que historia propia, por lo menos dentro de nuestra memoria

de perucas.

 

Se lo puede ver dibujando con la tacuara ondas silenciosas en el aire,

tan temprano como en la clásica farola de Plaza de Mayo el 17 de octubre de

1945 - ahí lo recupera Favio encaramado – y haciendo el aguante al Balcón

que pronto se va a iluminar. Suerte de parsimonia cabecita audaz y modesta,

solitaria y previa de los argentos porvenires de nuestra Nación.

 

Se trata de la Anunciación pagana del Balcón desde el cual Juancito Perón,

por fin liberado del statu quo, se prepara para declarar, abriendo por primera

vez los brazos a la multitud, expectante:

 

- Sobre la clase trabajadora se edificará el futuro de la Patria.

 Desde entonces al Loco de La Bandera se lo puede ver en casi todas

nuestras movilizaciones pero no en cualquiera.

 

El Loco de la Bandera se encarama aupado entre los cuerpos

compañeros - como pidiendo la palabra y nunca para mostrarse - solo y

cuando las papas queman. Convocado no tiene ninguna gracia hacerlo... Lo suyo

es una intimidad abismada en el arraigo de las convicciones públicas.

 

Como los mellizos del Popol Vuh (Libro de la Comunidad) desarmando las argucias del

Gran Guacamayo sobre su papel en el destino de todos nosotros los

Engendrados.

Un alma de cristal. A veces, pero esto solamente entre los

íntimos de la cuadra y/o del estadio, reserva un estampado en la remera: “MIS

COMPAÑEROS SON MEJORES QUE YO” que la Vieja le guarda después planchadita -

planchadita en el fondo del placard. Por eso hasta podríamos decirle -

parafraseando ya que estamos, General - : el Loco de la Bandera es el Primer

Auto - convocado de la Ciudadanía.

 

Con todo respeto, a Ud. le fue suficiente con la filosofía moral de los

Derechos Naturales y Clausewitz para batirse exitosamente con la Historia –

es cierto, casi nadie lo entendió cuando Ud. postuló que la Revolución Francesa

quedaba en orsai ante la Rusa soviética, en patio de honor del Colegio Militar

de la Nación nada menos - pero ahora ya no nos alcanza con pensar en la masa

en términos de jerarquía de multitudes organizada para el Combate.

 

También es cierto, que el genio alemán, después de ver cómo los

desarrapados franceses echaban a correr (¿En Valmy fue?..) y se llevaban por

delante al mejor de los ejércitos europeos de la época - el ejército prusiano

del propio Clausewitz - tenía toda la razón del mundo en señalar la masa

popular como (único y total) resguardo moral de la pelea.

Una pelea siempre y ante todo política, que salvo Norma Arrostito,(1)

no entendimos, quienes con todo el respeto, le dejamos La Plaza el 1ero. De Mayo...

 

Solo que en el siglo 21 la Política se ha vuelto una suerte de continuación

de la Guerra (llamada aquí sucia y con tanto Blaquier y Magnetto impune, lo

digan si no desde Milagro Sala al Chino Zannini...) por otros medios mediático

- judiciales. Los nombres que nombran estas mañas son por lo general gringos

sajones... Y la Democracia es el Gobierno de los Pobres, así sea, como lo es

ahora, una mayoría de ricos los que gobiernen por ellos, para ellos y con ellos

pocos, encima de todos. Coinciden en el concepto tanto Aristóteles para

afirmarlo, como Platón para llorar por los ricos puestos en caja por la

República. En tiempos de telefonito, guatsap y trolles es también Clausewitz el

que atrasa, por lo menos, en cuanto al precioso menester de construir fuerzas

de este lado de la iniquidad social.

 

En realidad hasta la legendaria discusión que se tenían Rosa Luxemburgo

y Lenin, quedaría entre paréntesis. Esa distinción entonces hacía entre

conciencia organizada y masa “espontánea” - por la que ambos y cada uno por

buenas razones discutieron como nadie antes ni después, resuelta que fue por

vietnamitas y cubanos de cara al Imperio del Capital - con leer solamente la

mejor obra teórica que se le haya dedicado al tema durante el siglo pasado:

Masa y poder, de Elías Canetti, editada justamente durante sus épocas

madrileñas, cae de madura.

 En esta cuestión a Ud. le pasó (creo y dicho sea de paso…) lo mismo que

 

¡Que interlocutora se perdió Ud. habida cuenta de la Juvenilia montonera!

 

con la Reforma Agraria y eso que le fue a pedir perdón a don Atahualpa

Yupanki por no haberla hecho, Ud. quedó a merced del pensamiento de época.

Fíjese: Raúl Alfonsín la tuvo más clara al reivindicar sus convicciones propias

tras el ejemplo militante de los Hermanos Kennedy - los primeros en

reclamarla a las órdenes de Coronel (Atilio) Cattaneo, alzado contra la

Dictadura de Uriburu en 1932 - con lo que a perucas y radichas y todos los

que se ofrezcan a la par, no nos une más el espanto corporativo. Por ahí anda

todavía el éxodo de un millón de tucumanos producido ¡Sin asco por la

tragedia que después se vino para tres generaciones de argentinos por lo

menos! porque estos mismos tipos prefirieron cerrar los ingenios a cambiar de

propietarios que no sean los mismos garcas de siempre.

 

Al pedo el “penduleo,”General, no nos ahorró una sola gota de sangre...

De modo que es como para irla pensando, se trata de una Deuda histórica contraída con el Pueblo

– en los asados de los Hermanos Kennedy debuta la guitarra y la voz del que, después

de pasársela profugado en una isla perdida del Paraná, va a ser bautizado como

don Ata en una pensión de Rosario por el papá de nuestro Litto Nebbia –

deuda histórica en busca de su propio Nunca Más.

 

La distinción que se le pretende al Abanderado – nosotros, en nuestros

días con el Tío, les decíamos jetones para que no se la creyeran - es cosa del

positivismo analógico no de estos tiempos digitales y dialécticos.

 

Fíjese en el Loco de La Bandera y no se lo tome tan a la joda porque

hasta los movileros de Magnetto ya se han dado cuenta que la burrada mitrista

tanto no garpa. Los viejitos salen con sus andadores a secundarlos en las calles,

para que a los abuelos que votaron esta porquería les caiga la ficha de Caseros.

 

La porquería es resultado del goce “De Urquiza” al mandar a fusilar a Chilavert

el jefe de los vencidos, para ubicarnos: la traición voto a voto, la masa cerrada

de Los Ellos alrededor de un mismo Odio encubridor. Tomate el raje, Turrito,

rajá… Tiempos del Barón de Maua actualizados en formatos Paul Singer,

Bennetton o Joe Lewis. Cuando nos duele lo mismo todo es historia.

 

Palazos, balazos de goma, gases, la ciudad de Garay terminó la semana

pasada como un gueto polaco invadido por los nazis.

 Ahí están los gendarmes disparando a mansalva. Uno detrás de otro.

Impiadosos, impunes, pasados de rosca. Se apartan unos y otros toman el sitio

para volver a disparar contra la gente, logrando que las pancartas

paulatinamente se retiren, despejen...

 

El cielo se surca de chorros amarillos igual que la política de guante

blanco. Las gentes retroceden un cacho otro cacho más, según. El Loco de la

Bandera no. Jamás. Les baila.

 

Otro, a su lado se cree Charli García y ensaya una mímica descalabrada...

Entre el infierno desatado como una gran emboscada de masas – específicamente prologada

con la cacería de Mujeres que se les tendiera el 8M pasado - el Loco de la Bandera sigue ondeando

la Esperanza de las multitudes incansables que nos parieron de política, cómo mínimo

desde los gurrumines lectores de El Eternauta a esta parte.

 

Y signo de los tiempos, no falta una muchacha al lado que lo acompaña con una pandereta...

 

Las balas de goma crujen sobre los cuerpos indignados pero ellos

persisten en parodiar la tragedia. La compañera Aurora (Venturini) es quien

mejor les pesca la vuelta al lado de Evita, mucho antes de que Ud. sobre el final,

se zarpe con nosotros. Son Hijos de Madre desafiando al gran Hijo de Papá.

Las cámaras se fijan en uno que se baja los lompas y le muestra las nalgas a la

Gorra. Otro que va y se las da de torero... ¿Qué hay dentro de ese cuerpo,

General? ¿Memoria de los fieritas hacia nuestros brutales olvidos pequeño -

burgueses? ¿Será?

 

Usted me va a decir que el tipo hace un cálculo perfecto. Y sí, la

Inteligencia es por definición atributo de la colectividad humana. La presencia

de las cámaras no deja de ser un salvoconducto.

 

Ya no estamos en los días de

Ramón L. Falcón arrasando anarquistas en Plaza Lorea – no, ahora disparan

desde arriba de los edificios – escucha gritar a sus espaldas El Loco de La

Bandera... No obstante, si lo salen a detener corren el riesgo de quedar en

ridículo ante la velocidad de este par de piernas de pobre curtido y

acostumbrado a gambetear la malaria. Y si le disparan quedan como asesinos

los de la Gorra... El cálculo de parte del Loco de la Bandera es perfecto pero

el cuerpo hay que ponerlo, General. Y téngase en cuenta que estamos en días

que hasta los Abanderados - adentro del Congreso Nacional - en el caso que

abran la boca aguantan su dosis de gas pimienta.

 

Por eso El Loco de la Bandera es de alto respeto. Y uno al que la

carrocería no le da como entonces diría todavía más en su honor. El Loco de la

Bandera son los ovarios y los cojones del Pueblo. Gracias a ellos evacuamos, las

otras tardes, con todo y pancartas, en relativo orden, el teatro de la Crueldad

macrista. En otras palabras, se quedaron con las ganas de masacrarnos en el

medio de la Plaza. Y él lo sabe, él sabe lo que piensa, siente lo mismo que

sentimos. Que para eso y no de pelotudo es que ha puesto el Cuerpo.

 

Hasta que la gente que se retiraba paulatinamente empieza a volver... Uno

a uno. Primero en pequeños grupos donde jamás falta una mujer. O dos, o tres,

o cuatro… Ni una menos. Llegan después de la penúltima carga de los

cascarudos. Se acercan tranquilxs a las vallas como palpando nimiedades.

 

Como quien no quiere la cosa, se ponen al alcance de la mirada de los otros pobres

con casco y culo de arandela. Les abren una oportunidad. Y les hablan como

queriendo ser mutuamente presentados. O al ratito directamente los putean –

y por carneros les pasan la correspondiente factura plebeya - hasta que la

Orden saca a la carga otra vez a los cascarudos. Y otra vez lo mismo. A volver,

vamos a volver.

 

El Tirapiedras es la otra versión militante del Loco de La Bandera – este

se toma la revelación espartaquista del ángel de la Guarda bajo la especie del

cascote providencial - en el instante decisivo del odio cascarudo desatado, de

“la batalla campal” del zócalo alcaguete, de un recibo de sueldo que induce

lógicas psicopateantes sobre los otros, “los violentos” como proyección

delirada del goce patronal contenido por contrato. Rajá, Turrito, rajá…

 

El Tirapiedras es el reaseguro del flameante llamado a la Esperanza por

parte del otro, ante la utilización de provocadores y de esbirros de la Gorra

infiltrados entre los manifestantes.

 

Tampoco falta entre estos tipos el que ha sido baleado por sus propios “compañeros”,

donde tampoco falta otro más ruin que el primero, una mamá pobre que por madre no se calla.

El Tirapiedras es quien los hace pensar dos veces si vale la pena arriesgarse que por la paga le peguen una.

Y si el Loco de la Bandera cuida mientras tanto el espacio de miles que se retiran - llamándolos de regreso al acontecer todos juntos –

su alter ego el Tirapiedras pasa a ser el modesto y anónimo servidor del pasado popular en camadas nuevas de dirigentes,

a la altura debida al presente histórico, ampliación de alianzas, solidaridades irrestrictas con los perseguidos.

 

Nunca menos, ha sido dicho.

Eso sí. No vale confundirlos con el exhibicionismo producido y plato

servido al periodismo de acoso de parte de encapuchados de negro... Porque

ninguno de estos dos en particular reclama gloria alguna. Juntos sin embargo

consiguen algo que – a la fecha y por un rato largo más - no existe partido ni

orga capaz de lograrlo por sí mismos.

 

No porque no los haya sino porque –para decirlo de una - mueren demasiado por

acordarse de una cita suya - al fin y al cabo es lo que hago también en estos antiedípicos

apuntes al voleo, entre hijxs y papás y mamás que saben ser compañeros - pero aquellos cuando logran

acordarse cuál era la cita, ya no los escucha nadie.

Y esta cuestión entre el sentido de cada quien y lo que nos falta en común nos proviene resuelta - sin embargo ideológico -

desde los inicios de la Humanidad sobre la Tierra.

El movimiento, papu... Por eso es que El Loco de La Bandera y El Tirapiedras

consiguen mediante un gesto inmemorial, el que todos aquellos otros que

durante el día lo vieron por TV por la noche salgan a las calles.

 

Se reconozcan por primera vez como estafados, nada sencillo y dormidos en segundas

nupcias eleccionarias. Al fin se hacen cargo del acontecer…. Hasta pronuncian, otra

vez, en cada esquina, la sagrada palabra Asamblea que - hasta ahora – no se ha

escrito en la Constitución Nacional como Derecho permanente de los vecinos

a aprobar o a impugnar candidatos partidarios. Y marchen juntos – tal como

juntos lo aprendieron a hacer sus padres y sus abuelos obreros o inquilinos allá

por el Primer Centenario - esta vez al sitio de la fractura expuesta del

Gobierno electo.

 

Una noche y otra más con las esquinas y las avenidas enteramente suyas.

Ese espacio liberado en medio del horror del poder policíaco y la indiferencia peatonal

que hasta ayer nomás, solamente El Loco de la Bandera y los Tirapiedras ocupaban,

cual golondrinas de Spinetta en plena Dictadura.

 

Y ellos dos secan sus rostros satisfechos, mientras las cacerolas se dejan

escuchar en plena expansión, y la Democracia vuelve a escribir otra página

propia ante el Falopauer. Gato y garca, testimoniarán las paredes al amanecer.

Los antiguos teólogos de puro populistas que eran, lo denominan la Voz de

Dios en sus tratados. Nosotros modestamente como Gassman, le decimos

Unión Ciudadana.

 

En sus tiempos y los de Evita, General, los pares del Libro de la

Comunidad se llamaban el Mono Gatica y Pascualito Pérez... Obvio, tiempos

sublimados de gloria prole y cabecita. Entre tanto la Revolución no va a ser

televisada como en el 2001, pero a estos dos nuestros en particular - al Loco

Quijote de la Bandera y al Sancho Tirapiedras - les importa tres pepinos eso.

 Porque así es como van a disfrutar más tranquilos estas Navidades y

sentir una satisfacción al descorchar la sidra para el Año Nuevo.-

 

(1) Califica el Aramburazo durante su interrogatorio en la ESMA como “Una obra maestra de la Propaganda Armada”.

 

(*)"Periodista y escritor Premio Casa de las Américas 2013".