“EL ESCRIBIR Y EXPLORAR NO TIENE LÌMITES.“

Agencia La Oreja Que Piensa. Por Alberto Borda.
El periodismo es pasión en la vida de Carolina Calcagno. Así reconoce esta muchacha, licenciada en Comunicación social de la UBA, quien recorrió vida y obra de José Alberto Iglesias, conocido como “Tanguito”, uno de los pioneros del rock en la Argentina.
Durante esta entrevista exclusiva para nuestra agencia, “Caro” cuenta su método de trabajo, cómo se sintió en la investigación y también opina del talento de tantos “tanguitos” que siguen apareciendo en las calles. Su libro "Allá a lo lejos puedes escuchar" con la colaboración especial de Ignacio Hernàn Salinas fue publicado en el año 2015.
 
- ¿Cómo llega a tu vida José Alberto Iglesias conocido como Tanguito? ¿Y qué te motivó a abordar una investigación periodística para conocer su vida, su actividad musical?
-Fue hace mucho tiempo. Recuerdo que se armaban reuniones en casa. Zapadas con amigos. Hablábamos de vivencias personales, pero también de música. Ahí surgió versionar “Amor de primavera”. Y debatir sobre Tanguito. Su historia generaba atracción y curiosidad, creo que fueron los pilares básicos para llevar adelante la investigación.
 
-¿Por dónde empezar a remover, a hurgar cuando han pasado tantos años? ¿Qué metodología de trabajo empleaste para escribir “Tanguito allá a lo lejos puedes escuchar”?
-Buena pregunta...por donde empezar. Se tomó información de algunos pocos libros que se escribieron sobre él. A partir de ahí se realizó el trabajo de campo. Ir a las bibliotecas, al sector de hemerotecas y permanecer muchas horas, mirando y mirando a través de un ojo atento que nunca deseaba dormir.
Luego rastrear a los amigos o conocidos. Internet fue de gran ayuda. Buscar nombres, direcciones, teléfonos y empezar a llamar, logrando las primeras notas.
Los testimonios duraban varias horas, eso permitía entrar en confianza con los entrevistados, muchas veces entre mates o alguna comida compartida, continuábamos la charla.
 
En algunos casos, los extensos encuentros nos facilitaban teléfonos de otros amigos o conocidos e incluso fotos personales que iban rearmando el pasado.
Cabe aclarar, que la investigación comenzó en abril de 2008. Y la idea inicial era hacer un documental, por eso se trabajó con una cámara en mano, un trípode y luz de día.
Al llegar a la etapa de edición, el costo de las islas era muy elevado. Más los derechos de Sadaic por género musical duplicaban los valores.
No era nada fácil hacer un documental para pantalla grande sin apoyo económico. Se pidió un subsidio, pero al no obtener resultados, el plan b fue desgravar todas las cintas. Y escribir un libro. Y evitar que la ilusión se esfume.
 
-En la extensa lista de testimonios recogidos, algunos del mundo del rock, otros del barrio, donde vivía, de su familia. Surge de la lectura mucha emoción al recordar a este pionero del rock en la Argentina. ¿A vos qué te paso?
-En un momento hubo una línea muy fina entre el personaje de rock y la esencia que transmite un artista. Me sentí parte de la escena. Y ante eso opté por permanecer.
Imaginé al lector y la fuerza que tienen las palabras. También pensé que una obra merece albergar vida para que nunca muera. Y bajo esa percepción, comprometidamente, seguí escribiendo.
 
-En el libro aparecen las “sucesivas detenciones policiales” a que fue sometido por la dictadura militar Tanguito y muchos jóvenes de esa época que cuestionaban la sociedad de consumo, “la vida perfecta” que el sistema imponía. Estas prácticas continúan en gobiernos democráticos. ¿Qué les pasa a los “tanguitos de hoy”?
-En el caso de Tango las detenciones policiales se dan por persecución ideológica, sin embargo, él no formaba parte de ningún partido político. Y encima, no contaba con respaldo judicial.
Esto lo dejaba expuesto a cualquier situación. Fue privado de la libertad y castigado por escapar del hostigamiento hasta sus últimos días.
Los tanguitos de hoy, siguen apareciendo en las calles, en las plazas, pero cuentan con la información que en aquel momento no había.
Sabemos que ante una detención hay leyes que nos respaldan y abogados que pueden defender las causas. Hay organizaciones sin fines de lucro, que brindan información. Solo queda acercarse y hablar, sin miedo ni perjuicios.
 
-Seguramente no fue fácil publicar el libro por la falta de apoyo económico. ¿Qué experiencia les dejo?
-La experiencia continúa. Una vez editado el libro en forma auto gestiva, el camino obliga a no detenerse. Al contrario hay que moverse para dar a conocer la obra, contactar a los distintos medios. Y lograr que los amigos colegas y periodistas se sientan atraídos.
Se necesita de ellos para darle una buena difusión. Y duplicar el boca en boca.
Por otra parte, está la distribución. En este caso es personal. Andar y buscar disquerías, locales o puestos de diarios que se interesen en la temática y que pongan en sus vidrieras el material para que llegue a manos de los lectores.
Es un paso a paso. Y como todo en esta vida, los frutos se logran con esfuerzo.
 
-¿Qué opinión te merece la prensa propia, la que se construye por afuera de los medios masivos de comunicación, desde la radio comunitaria, el diario local, donde se expresan los vecinos?
-Hay mucha gente que rema día a día detrás de un pensamiento, de una ideología que la convierte en piel y lucha para que esa información llegue a otros.
Los medios independientes tienen mucho de esto. Ante esas grandes mentes coronadas por la tenacidad, ¿cómo no sacarse el sombrero?
 
-¿Qué estás haciendo ahora?, ¿Hay nuevos proyectos?
-Si...claro. Las cintas de Tanguito, están reviéndose para intentar, nuevamente, editarlas y sacarlas a la luz. El libro dio una respuesta positiva y es buen indicio volver a la marcha, y buscar confiables editores que se comprometan con el proyecto. Sería grandioso concretarlo.
Y sigo escribiendo para el diario La Tercera, el periódico juvenil Yo soy la morsa; revista Último Round y revista Generación Abierta.
Y también estoy con deseos de comenzar una nueva investigación, relacionada con la música, pero teniendo como protagonistas a los afrodescendientes en la Argentina.
El escribir y explorar no tiene límites. Nuestra historia, espera paciente. Busquémosla. -
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